25/04/2012
Ilimane Diop nació en Dakar (Senegal) un 4 de abril hace 17 años. Sin llegar todavía a la mayoría de edad, el pívot de las categorías inferiores de Saski Baskonia mide ya 2.10 metros, 2.35 de envergadura y sueña con debutar algún día en el primer equipo. Ilimane, de padre tinerfeño y madre senegalesa, acaba de regresar de Mannheim tras conquistar el oro con la Selección española sub-18 donde a pesar se ser el más pequeño del grupo ha tenido un rol importante.
La primera pregunta es obligada ¿qué se siente al ganar una medalla de oro?
Es muy emocionante jugar un campeonato y ganarlo, sobre todo con los compañeros que son excepcionales. Me ha hecho muy feliz y ha sido un paso muy importante para mi carrera profesional. Cuando empezamos teníamos esperanzas pero sabíamos la dificultad y el nivel que hay en el Torneo de Mannheim… Si te soy sincero yo pensaba desde el principio en que podíamos ganar (risas). Supimos explotar la calidad individual y colectiva que tiene este equipo.
¿Qué tal con tus compañeros de selección? ¿Y con Juan Antonio Orenga, el entrenador?
Fenomenal. Son muy buena gente, un grupo homogéneo donde todos somos amigos. Nos entendemos bien porque ya llevamos un tiempo juntos, yo dormía con el nuevo, Santiago Viena (Fuenlabrada) un tío también muy majo con el que siempre hacíamos risas. Orenga es un gran entrenador, un tipo exigente con nosotros pero muy tranquilo. A mi me gusta mucho, entrena muy bien los movimientos de los pívots.
En Baskonia, esos movimientos los entrenas con Iñaki Iriarte…
Si, Iri está en otro nivel, es excepcional. Ha entrenado a Scola, Splitter… Para mi es un privilegio poder formarme con él y los jugadores que acumula en su curriculum son un espejo donde mirarme.
¿Cuando llegaste a Vitoria?
Llegué de Dakar a Tenerife con 14 años, allí solucioné los papeles, el pasaporte y estuve jugando en el Adeje. El 22 de octubre de 2010 y tras probar en el Real Madrid unos días llegué al Baskonia. Aquí me han enseñado mucho baloncesto y sobre todo que no puedo descuidar mis estudios porque es algo también muy importante en mi desarrollo, aunque no los lleve demasiado bien (risas). Cada día me voy acoplando más a la ciudad.
¿Te ves jugando algún día en el Caja Laboral?
Es mi sueño, un objetivo que ahora veo lejano todavía. Debo trabajar mucho aún, poco a poco y que pase el tiempo. Nadie sabe donde va a estar mañana pero sería realmente un colofón espectacular a mi carrera en Vitoria.
PUEDES VER LA ENTREVISTA ÍNTEGRA EN EL SIGUIENTE NÚMERO DE LA REVISTA 5+11. A MEDIADOS DEL MES DE MAYO EN TU KIOSCO